Crece la extranjerización en Entre Ríos, pero el problema de fondo sigue siendo la concentración
Un informe actualizado revela que más de 256 mil hectáreas están en manos extranjeras en la provincia. Aunque el porcentaje es bajo a nivel nacional, preocupa la falta de transparencia y el avance de grandes propietarios.

A casi veinte años de la publicación de Tierras S.A., la investigación sobre la propiedad de la tierra en Argentina vuelve a poner el foco en Entre Ríos. Según datos recientes del Observatorio de Tierras y relevamientos periodísticos, actualmente unas 256.643 hectáreas de la provincia están en manos extranjeras, lo que representa el 3,5% del territorio rural.
El número, si bien se ubica por debajo del promedio nacional —cercano al 5%—, esconde desigualdades territoriales y un fenómeno más profundo: la creciente concentración de la tierra y la falta de acceso a información pública sobre quiénes son los verdaderos dueños.
Un mapa desigual dentro de la provincia
El detalle por departamentos muestra diferencias marcadas. La Paz y Gualeguay encabezan el ranking con un 9% de tierras extranjerizadas cada uno, seguidos por Concordia con el 5,68%. Más atrás aparecen departamentos como Gualeguaychú, Villaguay y Federal, con porcentajes cercanos al 3%.
En el otro extremo, San Salvador presenta una incidencia prácticamente nula, mientras que Paraná, Colón y Uruguay se mantienen por debajo del 1,15%.
Sin embargo, más allá de los porcentajes, uno de los datos más llamativos es la concentración: una sola parcela en manos extranjeras alcanza las 6.066 hectáreas, lo que refleja la escala de algunas operaciones.
Un sistema con información “cerrada”
Uno de los principales obstáculos para conocer en profundidad la situación es el carácter reservado del Registro Nacional de Tierras Rurales, creado por la Ley 26.737 en 2011. Si bien el Estado cuenta con los datos, estos no son de acceso público bajo el argumento de proteger información personal.
Esto genera una paradoja: se conocen las cifras generales, pero no los nombres detrás de las grandes extensiones. A nivel nacional, incluso se detectó que más de un millón de hectáreas están registradas a nombre de empresas radicadas en paraísos fiscales, lo que dificulta aún más identificar a los propietarios reales.
Cambios legales y un escenario incierto
En los últimos quince años, el marco normativo atravesó tres etapas clave:
- En 2011, la Ley de Tierras fijó límites a la propiedad extranjera.
- En 2016, un decreto flexibilizó esos controles mediante recategorizaciones.
- En 2023, el DNU 70 impulsado por el gobierno nacional derogó la ley, aunque su aplicación quedó parcialmente frenada por la Justicia.
Actualmente, se discuten nuevas modificaciones que podrían habilitar una mayor liberalización del mercado de tierras, lo que genera preocupación en distintos sectores.
Quiénes compran en Entre Ríos
El mapa de nacionalidades muestra una diversidad creciente. Entre las principales se encuentran capitales de origen alemán, saudí, australiano, austríaco, belga, brasileño, chileno y danés.
Los inversores alemanes, por ejemplo, tienen presencia en diez departamentos, lo que sugiere una estrategia de adquisiciones fragmentadas. En contraste, los capitales saudíes concentran sus tierras en Villaguay, en línea con una lógica de producción destinada a garantizar seguridad alimentaria.
También aparecen inversores australianos en zonas sensibles como el Delta del Paraná, lo que genera alertas desde el punto de vista ambiental.
El caso forestal y los cambios recientes
Uno de los sectores clave para entender la dinámica es el forestal. En 2022, la empresa chilena Masisa vendió más de 72 mil hectáreas a un grupo argentino, lo que implicó una “desextranjerización” parcial, pero al mismo tiempo profundizó la concentración en manos de grandes actores.
Por su parte, la firma Arauco mantiene una fuerte presencia en el país, con más de 260 mil hectáreas distribuidas en varias provincias, incluyendo Entre Ríos.
Más consultas tras el DNU
Desde la derogación de la Ley de Tierras, inmobiliarias rurales registraron un aumento significativo en las consultas de inversores extranjeros. En algunos casos, las operaciones crecieron más de un 50% interanual.
Entre Ríos aparece como un destino atractivo por el valor relativamente bajo de la hectárea, la disponibilidad de agua y su ubicación estratégica cerca de puertos y vías logísticas.
El problema de fondo: la concentración
Más allá del origen de los propietarios, especialistas coinciden en que el principal problema no es solo la extranjerización, sino la concentración de la tierra.
En la provincia existen más de 6.000 pequeñas explotaciones de entre 10 y 100 hectáreas, mientras que un número muy reducido de grandes establecimientos supera ampliamente las 10.000 hectáreas.
Este contraste refleja un modelo productivo desigual, donde cada vez menos actores controlan mayores extensiones.
Un debate abierto
Dirigentes rurales y especialistas advierten que la flexibilización de las normas podría profundizar esta tendencia. La falta de políticas públicas que promuevan el acceso a la tierra para pequeños y medianos productores también aparece como un punto crítico.
La discusión, entonces, excede la nacionalidad de los propietarios. El interrogante central es quiénes pueden acceder a la tierra y bajo qué condiciones.
Hoy, Entre Ríos no lidera los índices de extranjerización, pero la combinación de cambios legales, falta de transparencia y presión del mercado abre un escenario incierto. Si no hay controles ni políticas activas, el mapa de la propiedad podría modificarse rápidamente en los próximos años.
Y, como señalan los investigadores, los nombres detrás de esas tierras podrían seguir siendo los mismos: invisibles.
FUENTE: Análisis Digital





























