La desigualdad volvió a crecer y alcanzó su nivel más alto desde principios de 2024
El índice que mide la distribución del ingreso mostró un deterioro durante el primer trimestre de 2026. También aumentó la brecha salarial entre hombres y mujeres y persisten fuertes diferencias entre trabajadores formales e informales.

La desigualdad económica volvió a profundizarse en Argentina durante el primer trimestre de 2026. Los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) muestran un deterioro en la distribución del ingreso y una mayor concentración de recursos en los sectores de mayores ingresos, en un contexto en el que también crecieron las diferencias entre trabajadores formales e informales y se amplió la brecha salarial entre hombres y mujeres.
El informe oficial sobre Evolución de la Distribución del Ingreso, elaborado a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), indicó que el Coeficiente de Gini alcanzó los 0,442 puntos, frente a los 0,435 registrados durante el mismo período de 2025.
El indicador constituye una de las herramientas estadísticas más utilizadas para medir la desigualdad económica dentro de una sociedad. Su escala se ubica entre 0 y 1: cuanto más próximo a cero se encuentra, mayor es la igualdad en la distribución; mientras que valores más cercanos a uno reflejan una mayor concentración del ingreso.
El dato registrado durante el primer trimestre representa el valor más elevado desde comienzos de 2024, cuando el índice había alcanzado 0,467 puntos tras el impacto económico generado por la devaluación y el fuerte proceso inflacionario que atravesó el país.
Aunque la economía mostró cierta estabilidad en algunos indicadores durante el último año, los datos reflejan que esa mejora no se trasladó de manera uniforme a todos los sectores.
Una distancia cada vez más marcada entre los extremos
Otro de los indicadores incluidos en el informe es la relación entre el decil más alto y el más bajo de ingresos.
El estudio determinó que las personas ubicadas en el sector de mayores ingresos percibieron valores quince veces superiores a los ingresos del grupo de menores recursos.
El decil más alto concentró el 33,5% del ingreso total del país y registró un ingreso promedio de 2.435.937 pesos mensuales.
En el otro extremo, el decil más bajo reunió apenas el 1,8% de los ingresos totales, con un promedio mensual de 130.550 pesos.
Si se comparan los ingresos promedio entre ambos extremos, la diferencia alcanza una relación cercana a 19 veces.
Estos números reflejan una estructura económica donde una parte reducida de la población concentra una proporción significativa de los recursos, mientras que los sectores de menores ingresos continúan enfrentando fuertes limitaciones.
Cómo quedaron distribuidos los ingresos
El informe también analizó el comportamiento de los distintos estratos sociales.
El ingreso promedio per cápita de la población argentina alcanzó los 728.008 pesos durante el primer trimestre de 2026, mientras que la mediana se ubicó en los 500.000 pesos.
La masa total de ingresos de la población urbana relevada superó los 21,9 billones de pesos, lo que representó una variación nominal interanual de 35,6%.
Sin embargo, al analizar la distribución entre los distintos grupos sociales aparecen diferencias significativas.
El ingreso promedio del estrato bajo —que reúne a los primeros cuatro deciles— fue de 264.131 pesos.
En el estrato medio —integrado por los deciles quinto al octavo— el promedio alcanzó los 644.818 pesos.
Por su parte, el estrato alto —que agrupa a los dos deciles superiores— registró ingresos promedio por 1.823.599 pesos mensuales.
Esto implica que el ingreso medio de los sectores más favorecidos resultó casi siete veces superior al de los grupos de menores recursos.
Persisten las diferencias entre hombres y mujeres
El informe también expuso una ampliación de la brecha salarial por género.
Entre quienes perciben ingresos, los hombres registraron un ingreso promedio individual de 1.352.247 pesos, mientras que las mujeres alcanzaron los 959.030 pesos.
La diferencia entre ambos grupos llegó al 29,1%, frente al 27,8% registrado un año atrás.
Se trata del nivel más elevado desde que comenzó la actual serie estadística en 2022.
La brecha refleja una desigualdad persistente en el acceso a ingresos, vinculada a distintos factores como la inserción laboral, las diferencias salariales y la concentración de mujeres en actividades con menores niveles de remuneración.
La formalidad laboral sigue marcando diferencias
Las condiciones laborales también continúan generando una fuerte desigualdad económica.
Entre los trabajadores asalariados, quienes cuentan con aportes jubilatorios registraron ingresos promedio de 1.375.143 pesos.
En cambio, los asalariados sin descuentos previsionales —es decir, trabajadores informales— percibieron ingresos promedio de 731.150 pesos.
La diferencia muestra que quienes trabajan fuera del sistema formal obtienen ingresos que representan poco más de la mitad de los salarios percibidos por los trabajadores registrados.
Además de los menores ingresos, la informalidad implica ausencia de cobertura previsional, falta de estabilidad laboral y menores derechos vinculados a la seguridad social.
Un escenario que sigue mostrando desafíos
Los números difundidos por el Indec reflejan que, si bien algunos indicadores económicos generales registraron cierta recuperación, las mejoras continúan mostrando un impacto desigual sobre la población.
La ampliación de las brechas económicas, las diferencias entre sectores sociales y laborales y la persistencia de desigualdades estructurales plantean un escenario donde el crecimiento económico todavía no logra traducirse de manera homogénea en una mejora de las condiciones de vida para todos los sectores.
FUENTE: Infobae



























